La Guerrade la Independencia y los comienzos de la revolución liberal. La Constitución de 1812.
I.ANTECEDENTES II.LA GUERRADELA INDEPENDENCIA
1) El reinado de Carlos IV 2) El motín de Aranjuez y la Monarquía de José Bonaparte 3) La división ideológica de los españoles 4) Desarrollo
III.LOS COMIENZOS DE LA REVOLUCIÓN LIBERAL Y LA CONSTITUCIÓN DE 1812
1)La formación de las Cortes de Cádiz 2)La Constituciónde 1812
IV.TRASCENDENCIA HISTÓRICA Y CONCLUSIÓN
I.ANTECEDENTES
El tránsito del siglo XVII al XIX marcó para España la quiebra de la mayoría de las bases que habían dado forma a los sistemas sociales, políticos y económicos que caracterizaron al Antiguo Régimen. Desde 1700, la llegada de los Borbones a España y la victoria de Felipe de Anjou en la Guerra de Sucesión sobre los partidarios del Archiduque Carlos de Austria, supondría la estructuración de un nuevo modelo de estado basado en la centralización y en la eliminación de todos los fueros, privilegios, exenciones y libertades de los que gozaban los reinos de Aragón y Valencia. La aprobación de los Decretos de Nueva Planta supuso la consolidación progresiva de una política absolutista que tendía a aglutinar el poder en la figura del soberano. A pesar de ello, el siglo XVIII español contempló el avance en otros aspectos que merecen una valoración positiva: un notable avance demográfico, transformaciones agrarias, el impulso de actividades artesanales, la progresiva quiebra del sistema estamental… La política española quedó fuertemente impregnada por la influencia del espíritu de la Ilustración francesa, que encaminó el conocimiento humano a través de las luces de la razón, enfrentándose a la autoridad eclesiástica. De aquí derivó un espíritu reformista, que llegó a su máximo esplendor con algunas de las medidas emprendidas por Carlos III (1759-1788) y sus ministros Aranda, Campomanes y Floridablanca: -Modernización de Madrid: pavimento, alcantarillado, alumbrado, redes de agua… -La colonización de Sierra Morena. Supuso el asentamiento de colonos alemanes católicos en vacíos demográficos, creando poblados como La Carolina. -El surgimiento de las Sociedades Económicas de Amigos del País, creadas para la elaboración de proyectos que mejorasen la educación, la industria y la agricultura.
A partir de la segunda mitad del siglo XVIII, la monarquía hispánica de los Borbones pretendió enmascarar su marcado absolutismo bajo unas formas más académicas, configurando así el Despotismo Ilustrado (“todo para el pueblo pero sin el pueblo”). En 1789 estalló la Revolución Francesa en el país vecino, el acontecimiento que destruiría los cimientos de la sociedad, la política, la economía y la cultura que habían caracterizado la Edad Moderna.
II.LA GUERRADELA INDEPENDENCIA
El reinado de Carlos IV
A la muerte de Carlos III, en el año 1788 parecía que los modelos del Antiguo Régimen, aunque impregnados por el reformismo ilustrado, permanecían intactos. Un año después, la Revolución Francesa provocó una explosión sin precedentes que desmoronó el viejo orden en poco más de 40 años. Carlos IV, que había subido al trono español en 1788, se vio desbordado inmediatamente por la compleja situación. Por temor a que los ideales revolucionarios (“libertad, igualdad, fraternidad”) se difundieran por España ordenó al ministro Floridablanca la creación de un cordón sanitario de protección ideológica. El miedo a la expansión revolucionaria llevó a la paralización de las reformas emprendidas y, del mismo modo que en el resto de países, España quedó paralizada antes los acontecimientos del otro lado de los Pirineos. La reacción llegó tras la muerte en la guillotina del rey Luis XVI, en 1793. España declaró la guerra a Francia, y el conflicto se saldó con una rotunda derrota de las tropas españolas en la Guerra del Rosellón, finalizada con la Paz de Basilea en 1795, momento en que los franceses amenazaban con su entrada en Cataluña y P.Vasco. Desde este momento, la política española sería conducida por el todopoderoso valido de la monarquía española, Manuel Godoy, que para evitar los enfrentamientos directos con la Francia Napoleónica, convirtió a España en un país satélite de los franceses.
2) El motín de Aranjuez y la Monarquía de José Bonaparte
La sumisión política de Godoy hacia Francia era cada vez más clara, especialmente desde el ascenso de Napoleón Bonaparte en 1799. Esta situación condujo a la guerra contra Gran Bretaña, perdiendo España su flota en la Batalla de Trafalgar(1805) ante los ingleses comandados por el general Nelson. En 1807 se firmó el acuerdo que permitió a Napoleón la realización de sus planes respecto a la Península Ibérica. A través del Tratado de Fontainebleau, un ejército hispanofrancés invadiría Portugal por el rechazo de éstos a apoyar el bloqueo económico a Inglaterra. Según el tratado, Portugal sería repartido entre España y Francia, nombrándose a Godoy rey del Algarbe. Poco a poco, los soldados franceses cruzaron los Pirineos, y fueron ocupando puntos estratégicos del país a través de un número de soldados muy superior al acordado en Fontainebleau, intuyéndose una invasión real del territorio español. El descontento con la política emprendida por Godoy y el temor ante la invasión francesa desencadenó el llamado Motín de Aranjuez (1808), que provocó la caída de Godoy y la abdicación de Carlos IV. El príncipe Fernando se convirtió en Fernando VII. Napoleón, tras comprobar la debilidad de la monarquía española y su incapacidad para dar solución a las tensiones internas, hizo llamar a Bayona a Carlos IV y a su hijo Fernando VII, consiguiendo la abdicación de ambos en favor de su hermano José I. La invasión francesa quedó confirmada y Napoleón se reafirmó en sus planes de anexionar el país al Imperio. Para ratificar en el trono español a su hermano, Napoleón convocó cortes en Bayona con el fin de otorgar a España una constitución que relevara el caduco régimen de la monarquía borbónica. Con escaso apoyo, las medidas de José I Bonaparte pretendían un programa de reformas para la modernización del país: desamortización de tierras del clero, desvinculación de mayorazgos, fin del régimen señorial, abolición de la Inquisición… Los acontecimientos de Bayona y la creciente tensión entre españoles y franceses condujeron el 2 de mayo de 1808 al levantamiento de Madrid contra los franceses, ante la pasividad del ejército español.
3)La división ideológica de los españoles.
La invasión francesa obligó a los españoles a posicionarse y a tomar postura por parte de las diferentes opciones ideológicas. Una pequeña parte de los españoles, conocidos como afrancesados, se sintió vinculado con el programa de reformas de la nueva monarquía y veían en el la solución para la modernización del país. Este grupo estaba formado por minorías ilustradas, funcionarios del Estado, intelectuales, altos nobles y clérigos…muchos de los cuales se vieron obligados al exilio tras la guerra, si bien no fueron detenidos o ajusticiados. Frente a ellos, el grueso de la población española es conocido como el bando patriótico. Tenían en común su rechazo a la invasión extranjera y el deseo del retorno de Fernado VII, pero presentaban fuertes divergencias: Los sectores más liberales contemplaban la situación revolucionaria como la ocasión para influir en la transformación de la España del Antiguo Régimen en un sistema liberal-parlamentario. Rechazan el poder absoluto del monarca, defienden la igualdad ante la ley y la elaboración de una Constitución. Este grupo, de reducido número, estaba formado por burgueses y algunos miembros del clero. La mayor parte del clero y la nobleza formaban el grupo tradicionalista o absolutista, que deseaba ansiosamente la vuelta de Fernando VII para retornar al viejo orden monárquico absolutista. Por último, la mayor parte de la población, al margen de posiciones ideológicas, afrontó la guerra como un movimiento de defensa contra el invasor extranjero. 4. Desarrollo El movimiento de rechazo contra el invasor extranjero, de carácter popular, logró poner freno a las tropas napoleónicas y su ejemplo se extendió por distintos puntos del país, surgiendo Juntas de Armamento y Defensa en Andalucía, Aragón, Castilla, Galicia… Pronto se hizo necesaria la coordinación de la acción contra los franceses, a través de una Junta Suprema, establecida en Sevilla, que aprobó un acuerdo con Inglaterra, enemiga de Francia. Ante la desorganización y la pasividad del ejército, el bando nacional creó uno de los perfiles más característicos del conflicto: la guerrilla. Se trataba de partidas de voluntarios, vinculados al mundo rural en su mayoría y procedentes de diversas capas sociales, que hostigaban al ejército francés sin presentar batalla a campo abierto. Junto a ésta, un mecanismo característico de lucha propio de la Guerra de Independencia fueron los sitios, ciudades que resistían el asedio y el bloqueo militar de ciudades como Zaragoza, Gerona o Cádiz, única ciudad ante la cual se estrellaron las fuerzas invasoras. El desarrollo de la guerra pasó por diversas fases (1808-1813): -1808-1809. El avance francés sobre Andalucía acabó con una dura derrota en Bailén, y obligó a los soldados napoleónicos a replegarse más allá del Ebro. Un ejército británico al mando del duque de Wellington hizo acto de presencia y comprometió aún más la presencia francesa. -1809-1812. Napoleón se personó en España y coordinó los movimientos que llevaron a la toma de Madrid. A ello le siguió la invasión de Andalucía, salvo la ciudad de Cádiz. La única resistencia que encontraban los franceses fue la guerrilla. -1812-1813. Debido a la derrota del ejército napoleónico en Rusia, la situación francesa se volvió más comprometida. La retirada de efectivos desencadenó varias derrotas francesas y obligó a la firma del Tratado de Valencia (1813), por el cual Napoleón reconocía a Fernando VII como rey de España. La guerra tuvo unas consecuencias desastrosas para el país: 250.000 muertos españoles, decenas de miles de afrancesados exiliados, represalias y persecuciones políticas, daños en la agricultura, industrias destrozadas…Además, ciudades como Zaragoza, Gerona o San Sebastián fueron reducidas a escombros.
III. LOS COMIENZOS DE LA REVOLUCIÓN Y LA CONSTITUCIÓN DE 1812. 1) La formación de las Cortes de Cádiz Paralelamente a los acontecimientos bélicos de la guerra de la Independencia se vivió un proceso ideológico donde se concretaron por primera vez los planteamientos ideológicos del liberalismo en España. Desde la invasión francesa,la responsabilidad política española había quedado en manos de una Junta Central Suprema, sustituida poco después por la Regencia del Reino. Hasta el retorno de Fernando VII, ésta asumió la autoridad y, con notables dificultades realizó la convocatoria de Cortes en Cádiz, ciudad asediada por los franceses pero asistida desde el mar por los ingleses. Las sesiones comenzaron en septiembre de 1810. La elección de los diputados fue necesariamente difícil debido a la invasión. Llegaron desde distintos territorios de España, incluso desde el otro lado del Atlántico, representantes de los tres estamentos sociales del Antigua Régimen. Entre ellos predominaban eclesiásticos ilustrados, burgueses, profesionales liberales y algunos nobles. Desde las sesiones inaugurales se insistió en la necesidad de establecer cambios en la organización del estado: soberanía nacional, división de poderes, desaparición de la sociedad estamental, igualdad ante la ley y elaboración de una Constitución. No obstante, no todos los representantes abogaban por el espíritu liberal. Tres corrientes ideológicas convivieron en las Cortes de Cádiz: absolutistas partidarios de Fernando VII, reformistas herederos del pensamiento ilustrado y los que comenzaron a conocerse como liberales, partidarios de un cambio profundo de los cimientos de la política española. Estos últimos fueron los responsables de convertir a las Cortes de Cádiz en todo un ejemplo de desmantelamiento del Antiguo Régimen, a través de su más importante labor: la Constitución de 1812.
2) La Constitución de 1812.
Desde comienzos del sigloXIX, Cádiz era una de las ciudades españolas que acogió la doctrina liberal con mayor ímpetu. El espíritu liberal de la ciudad de Cádiz quedó resumido en la Constitución de 1812, conocida popularmente como “la Pepa”, por ser promulgada el día 19 de marzo. Como demuestran sus artículos, plasma un compromiso entre los sectores más liberales y los absolutistas, al reconocerse los derechos de la religión católica, reclamada por el sector absolutista. El texto se compone de 384 artículos que sentaron los cimientos del liberalismo español: Como forma de estado se estableció la monarquía constitucional, y como principio fundamental la soberanía nacional. Con ambos principios se redefinió el papel de la monarquía, que si bien mantenía importantes prerrogativas, quedó limitada en sus funciones debido a la división de poderes. El poder ejecutivo quedó en manos del rey, director del gobierno, que interviene en la elaboración de leyes, posee derecho a veto y es asesorado por un Consejo de Estado. Su poder está controlado por las Cortes. El poder legislativo sería compartido por las Cortes (unicamerales) y el Rey. (“La potestad de hacer leyes reside en las Cortes con el Rey”). El Rey no puede disolver las Cortes, ni imponer tributos, ni contraer matrimonio sin el permiso de las mismas. El poder judicial es competencia de los tribunales de justicia y establece principios básicos de un Estado de derecho como la igualdad ante la ley. Otros artículos básicos de la Constitución de 1812 recogen principios como la libertad de imprenta, el derecho al sufragio (universal masculino para mayores de 25 años e indirecto), derecho de reunión, inviolabilidad de domicilio, la reforma de los impuestos y la Hacienda Pública, la obligatoriedad del servicio militar, la supresión de los señoríos, la anulación de los gremios, la abolición de la Inquisición…
V.TRASCENDENCIA HISTÓRICA Y CONCLUSIÓN
El período que va desde la invasión francesa hasta la promulgación de la Constitución de 1812 supuso una obra de optimismo por parte de un país ocupado por las tropas invasoras napoleónicas. Esperanzados en el triunfo, los diputados de Cádiz lograron convertir una situación revolucionaria en el marco que diera forma a una realidad histórica más avanzada, sentando los principios de una sociedad moderna, con derechos y garantías para los ciudadanos. A pesar de su relevancia histórica, y de convertir la Constitución de 1812 en un modelo a seguir por países extranjeros, las Cortes no tuvieron gran incidencia práctica en la vida del país. La permanente situación de conflicto impidió su aplicación y la vuelta del legítmo rey, Fernando VII precipitó la caída del liberalismo y el retorno del absolutismo.
2º Bachillerato
I. CRISIS DEL ANTIGUO RÉGIMEN
I. ANTECEDENTES
II. LA GUERRA DE LA INDEPENDENCIA
1) El reinado de Carlos IV
2) El motín de Aranjuez y la Monarquía de José Bonaparte
3) La división ideológica de los españoles
4) Desarrollo
III. LOS COMIENZOS DE LA REVOLUCIÓN LIBERAL Y LA CONSTITUCIÓN DE 1812
1) La formación de las Cortes de Cádiz
2) La Constitución de 1812
IV. TRASCENDENCIA HISTÓRICA Y CONCLUSIÓN
I. ANTECEDENTES
El tránsito del siglo XVII al XIX marcó para España la quiebra de la mayoría de las bases que habían dado forma a los sistemas sociales, políticos y económicos que caracterizaron al Antiguo Régimen.
Desde 1700, la llegada de los Borbones a España y la victoria de Felipe de Anjou en la Guerra de Sucesión sobre los partidarios del Archiduque Carlos de Austria, supondría la estructuración de un nuevo modelo de estado basado en la centralización y en la eliminación de todos los fueros, privilegios, exenciones y libertades de los que gozaban los reinos de Aragón y Valencia. La aprobación de los Decretos de Nueva Planta supuso la consolidación progresiva de una política absolutista que tendía a aglutinar el poder en la figura del soberano.
A pesar de ello, el siglo XVIII español contempló el avance en otros aspectos que merecen una valoración positiva: un notable avance demográfico, transformaciones agrarias, el impulso de actividades artesanales, la progresiva quiebra del sistema estamental…
La política española quedó fuertemente impregnada por la influencia del espíritu de la Ilustración francesa, que encaminó el conocimiento humano a través de las luces de la razón, enfrentándose a la autoridad eclesiástica. De aquí derivó un espíritu reformista, que llegó a su máximo esplendor con algunas de las medidas emprendidas por Carlos III (1759-1788) y sus ministros Aranda, Campomanes y Floridablanca:
-Modernización de Madrid: pavimento, alcantarillado, alumbrado, redes de agua…
-La colonización de Sierra Morena. Supuso el asentamiento de colonos alemanes católicos en vacíos demográficos, creando poblados como La Carolina.
-El surgimiento de las Sociedades Económicas de Amigos del País, creadas para la elaboración de proyectos que mejorasen la educación, la industria y la agricultura.
A partir de la segunda mitad del siglo XVIII, la monarquía hispánica de los Borbones pretendió enmascarar su marcado absolutismo bajo unas formas más académicas, configurando así el Despotismo Ilustrado (“todo para el pueblo pero sin el pueblo”).
En 1789 estalló la Revolución Francesa en el país vecino, el acontecimiento que destruiría los cimientos de la sociedad, la política, la economía y la cultura que habían caracterizado la Edad Moderna.
II. LA GUERRA DE LA INDEPENDENCIA
- El reinado de Carlos IV
A la muerte de Carlos III, en el año 1788 parecía que los modelos del Antiguo Régimen, aunque impregnados por el reformismo ilustrado, permanecían intactos. Un año después, la Revolución Francesa provocó una explosión sin precedentes que desmoronó el viejo orden en poco más de 40 años.Carlos IV, que había subido al trono español en 1788, se vio desbordado inmediatamente por la compleja situación. Por temor a que los ideales revolucionarios (“libertad, igualdad, fraternidad”) se difundieran por España ordenó al ministro Floridablanca la creación de un cordón sanitario de protección ideológica.
El miedo a la expansión revolucionaria llevó a la paralización de las reformas emprendidas y, del mismo modo que en el resto de países, España quedó paralizada antes los acontecimientos del otro lado de los Pirineos. La reacción llegó tras la muerte en la guillotina del rey Luis XVI, en 1793. España declaró la guerra a Francia, y el conflicto se saldó con una rotunda derrota de las tropas españolas en la Guerra del Rosellón, finalizada con la Paz de Basilea en 1795, momento en que los franceses amenazaban con su entrada en Cataluña y P.Vasco.
Desde este momento, la política española sería conducida por el todopoderoso valido de la monarquía española, Manuel Godoy, que para evitar los enfrentamientos directos con la Francia Napoleónica, convirtió a España en un país satélite de los franceses.
2) El motín de Aranjuez y la Monarquía de José Bonaparte
La sumisión política de Godoy hacia Francia era cada vez más clara, especialmente desde el ascenso de Napoleón Bonaparte en 1799. Esta situación condujo a la guerra
contra Gran Bretaña, perdiendo España su flota en la Batalla de Trafalgar(1805) ante los ingleses comandados por el general Nelson.
En 1807 se firmó el acuerdo que permitió a Napoleón la realización de sus planes respecto a la Península Ibérica. A través del Tratado de Fontainebleau, un ejército hispanofrancés invadiría Portugal por el rechazo de éstos a apoyar el bloqueo económico a Inglaterra. Según el tratado, Portugal sería repartido entre España y Francia, nombrándose a Godoy rey del Algarbe.
Poco a poco, los soldados franceses cruzaron los Pirineos, y fueron ocupando puntos estratégicos del país a través de un número de soldados muy superior al acordado en Fontainebleau, intuyéndose una invasión real del territorio español.
El descontento con la política emprendida por Godoy y el temor ante la invasión francesa desencadenó el llamado Motín de Aranjuez (1808), que provocó la caída de Godoy y la abdicación de Carlos IV. El príncipe Fernando se convirtió en Fernando VII.
Napoleón, tras comprobar la debilidad de la monarquía española y su incapacidad para dar solución a las tensiones internas, hizo llamar a Bayona a Carlos IV y a su hijo Fernando VII, consiguiendo la abdicación de ambos en favor de su hermano José I. La invasión francesa quedó confirmada y Napoleón se reafirmó en sus planes de anexionar el país al Imperio.
Para ratificar en el trono español a su hermano, Napoleón convocó cortes en Bayona con el fin de otorgar a España una constitución que relevara el caduco régimen de la monarquía borbónica. Con escaso apoyo, las medidas de José I Bonaparte pretendían un programa de reformas para la modernización del país: desamortización de tierras del clero, desvinculación de mayorazgos, fin del régimen señorial, abolición de la Inquisición…
Los acontecimientos de Bayona y la creciente tensión entre españoles y franceses condujeron el 2 de mayo de 1808 al levantamiento de Madrid contra los franceses, ante la pasividad del ejército español.
3) La división ideológica de los españoles.
La invasión francesa obligó a los españoles a posicionarse y a tomar postura por parte de las diferentes opciones ideológicas.
Una pequeña parte de los españoles, conocidos como afrancesados, se sintió vinculado con el programa de reformas de la nueva monarquía y veían en el la solución para la modernización del país. Este grupo estaba formado por minorías ilustradas, funcionarios del Estado, intelectuales, altos nobles y clérigos…muchos de los cuales se vieron obligados al exilio tras la guerra, si bien no fueron detenidos o ajusticiados.
Frente a ellos, el grueso de la población española es conocido como el bando patriótico. Tenían en común su rechazo a la invasión extranjera y el deseo del retorno de Fernado VII, pero presentaban fuertes divergencias:
Los sectores más liberales contemplaban la situación revolucionaria como la ocasión para influir en la transformación de la España del Antiguo Régimen en un sistema liberal-parlamentario. Rechazan el poder absoluto del monarca, defienden la igualdad ante la ley y la elaboración de una Constitución. Este grupo, de reducido número, estaba formado por burgueses y algunos miembros del clero.
La mayor parte del clero y la nobleza formaban el grupo tradicionalista o absolutista, que deseaba ansiosamente la vuelta de Fernando VII para retornar al viejo orden monárquico absolutista.
Por último, la mayor parte de la población, al margen de posiciones ideológicas, afrontó la guerra como un movimiento de defensa contra el invasor extranjero.
4. Desarrollo
El movimiento de rechazo contra el invasor extranjero, de carácter popular, logró poner freno a las tropas napoleónicas y su ejemplo se extendió por distintos puntos del país, surgiendo Juntas de Armamento y Defensa en Andalucía, Aragón, Castilla, Galicia… Pronto se hizo necesaria la coordinación de la acción contra los franceses, a través de una Junta Suprema, establecida en Sevilla, que aprobó un acuerdo con Inglaterra, enemiga de Francia.
Ante la desorganización y la pasividad del ejército, el bando nacional creó uno de los perfiles más característicos del conflicto: la guerrilla. Se trataba de partidas de voluntarios, vinculados al mundo rural en su mayoría y procedentes de diversas capas sociales, que hostigaban al ejército francés sin presentar batalla a campo abierto. Junto a ésta, un mecanismo característico de lucha propio de la Guerra de Independencia fueron los sitios, ciudades que resistían el asedio y el bloqueo militar de ciudades como Zaragoza, Gerona o Cádiz, única ciudad ante la cual se estrellaron las fuerzas invasoras.
El desarrollo de la guerra pasó por diversas fases (1808-1813):
-1808-1809. El avance francés sobre Andalucía acabó con una dura derrota en Bailén, y obligó a los soldados napoleónicos a replegarse más allá del Ebro. Un ejército británico al mando del duque de Wellington hizo acto de presencia y comprometió aún más la presencia francesa.
-1809-1812. Napoleón se personó en España y coordinó los movimientos que llevaron a la toma de Madrid. A ello le siguió la invasión de Andalucía, salvo la ciudad de Cádiz. La única resistencia que encontraban los franceses fue la guerrilla.
-1812-1813. Debido a la derrota del ejército napoleónico en Rusia, la situación francesa se volvió más comprometida. La retirada de efectivos desencadenó varias derrotas francesas y obligó a la firma del Tratado de Valencia (1813), por el cual Napoleón reconocía a Fernando VII como rey de España.
La guerra tuvo unas consecuencias desastrosas para el país: 250.000 muertos españoles, decenas de miles de afrancesados exiliados, represalias y persecuciones políticas, daños en la agricultura, industrias destrozadas…Además, ciudades como Zaragoza, Gerona o San Sebastián fueron reducidas a escombros.
III. LOS COMIENZOS DE LA REVOLUCIÓN Y LA CONSTITUCIÓN DE 1812.
1) La formación de las Cortes de Cádiz
Paralelamente a los acontecimientos bélicos de la guerra de la Independencia se vivió un proceso ideológico donde se concretaron por primera vez los planteamientos ideológicos del liberalismo en España.
Desde la invasión francesa,la responsabilidad política española había quedado en manos de una Junta Central Suprema, sustituida poco después por la Regencia del Reino. Hasta el retorno de Fernando VII, ésta asumió la autoridad y, con notables dificultades realizó la convocatoria de Cortes en Cádiz, ciudad asediada por los franceses pero asistida desde el mar por los ingleses. Las sesiones comenzaron en septiembre de 1810.
La elección de los diputados fue necesariamente difícil debido a la invasión. Llegaron desde distintos territorios de España, incluso desde el otro lado del Atlántico, representantes de los tres estamentos sociales del Antigua Régimen. Entre ellos predominaban eclesiásticos ilustrados, burgueses, profesionales liberales y algunos nobles.
Desde las sesiones inaugurales se insistió en la necesidad de establecer cambios en la organización del estado: soberanía nacional, división de poderes, desaparición de la sociedad estamental, igualdad ante la ley y elaboración de una Constitución. No obstante, no todos los representantes abogaban por el espíritu liberal. Tres corrientes ideológicas convivieron en las Cortes de Cádiz: absolutistas partidarios de Fernando VII, reformistas herederos del pensamiento ilustrado y los que comenzaron a conocerse como liberales, partidarios de un cambio profundo de los cimientos de la política española. Estos últimos fueron los responsables de convertir a las Cortes de Cádiz en todo un ejemplo de desmantelamiento del Antiguo Régimen, a través de su más importante labor: la Constitución de 1812.
2) La Constitución de 1812.
Desde comienzos del sigloXIX, Cádiz era una de las ciudades españolas que acogió la doctrina liberal con mayor ímpetu. El espíritu liberal de la ciudad de Cádiz quedó resumido en la Constitución de 1812, conocida popularmente como “la Pepa”, por ser promulgada el día 19 de marzo. Como demuestran sus artículos, plasma un compromiso entre los sectores más liberales y los absolutistas, al reconocerse los derechos de la religión católica, reclamada por el sector absolutista.
El texto se compone de 384 artículos que sentaron los cimientos del liberalismo español:
Como forma de estado se estableció la monarquía constitucional, y como principio fundamental la soberanía nacional. Con ambos principios se redefinió el papel de la monarquía, que si bien mantenía importantes prerrogativas, quedó limitada en sus funciones debido a la división de poderes.
El poder ejecutivo quedó en manos del rey, director del gobierno, que interviene en la elaboración de leyes, posee derecho a veto y es asesorado por un Consejo de Estado. Su poder está controlado por las Cortes.
El poder legislativo sería compartido por las Cortes (unicamerales) y el Rey. (“La potestad de hacer leyes reside en las Cortes con el Rey”). El Rey no puede disolver las Cortes, ni imponer tributos, ni contraer matrimonio sin el permiso de las mismas.
El poder judicial es competencia de los tribunales de justicia y establece principios básicos de un Estado de derecho como la igualdad ante la ley.
Otros artículos básicos de la Constitución de 1812 recogen principios como la libertad de imprenta, el derecho al sufragio (universal masculino para mayores de 25 años e indirecto), derecho de reunión, inviolabilidad de domicilio, la reforma de los impuestos y la Hacienda Pública, la obligatoriedad del servicio militar, la supresión de los señoríos, la anulación de los gremios, la abolición de la Inquisición…
V. TRASCENDENCIA HISTÓRICA Y CONCLUSIÓN
El período que va desde la invasión francesa hasta la promulgación de la Constitución de 1812 supuso una obra de optimismo por parte de un país ocupado por las tropas invasoras napoleónicas. Esperanzados en el triunfo, los diputados de Cádiz lograron convertir una situación revolucionaria en el marco que diera forma a una realidad histórica más avanzada, sentando los principios de una sociedad moderna, con derechos y garantías para los ciudadanos. A pesar de su relevancia histórica, y de convertir la Constitución de 1812 en un modelo a seguir por países extranjeros, las Cortes no tuvieron gran incidencia práctica en la vida del país. La permanente situación de conflicto impidió su aplicación y la vuelta del legítmo rey, Fernando VII precipitó la caída del liberalismo y el retorno del absolutismo.